Delicias de las piletas de lona

 

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Estimados lectores, hoy publicamos un artículo que nos llega de Rosario Bernatene, Guillermo Canale y Silvina Tabaroni -docentes de la Universidad de Lanús-. Para los que no los conocen, vienen trabajando hace rato en la investigación y difusión del Diseño para la Sustentabilidad.

El artículo describe, de manera algo irónica, las desventuras de armar y desarmar una pileta de lona. Resulta de interés analizar como estas acciones relacionadas a un producto repercuten fuertemente en su sustentabilidad.

Sin mas , los dejo con la nota…

DELICIAS DE LAS PILETAS DE VERANO

Cuando se termina el verano y la pileta de lona se ha guardado es el momento ideal para reflexionar sobre su diseño y tratar de mejorarlo. Para esto, hay que observarla críticamente de manera integral, desde los distintos aspectos del diseño, en especial desde la experiencia del uso cotidiano, las distintas funciones a cumplir y la sustentabilidad.

Empecemos por su armado. De nada vale que se vendan en el mercado carpas que se arman en 5 minutos y soporten temperaturas de -20° C, se cuelguen de los árboles o de un peñasco en la montaña. Hasta se organizan campeonatos para ver quien arma la carpa en menos segundos. Sin embargo, según sea su tamaño, tardaremos fácilmente una hora o más en armar la pileta de lona. Cuanto más grande, más dificultad.

La primera vez, con la emoción del chiche nuevo, con todos los nenes esperando, la dificultad pasará más o menos desapercibida. Pero hay que olvidarse de la publicidad con toda la familia sonriente en el agua. Es probable que después de intentar armarla según las fotos de la caja, tengamos que recurrir al video explicativo, mientras todos esperan ansiosos y hablando a la vez.

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Al año siguiente y demás veces, la dificultad ya no pasará desapercibida. El manual con las instrucciones ya no está, al video no lo encontramos, las fotos en la caja se han deslucido – si es que tuvimos la previsión de guardar la caja – mientras tenemos unos 20 caños de distintos tamaños y extremos esperándonos al rayo del sol. Los nenes confunden el orden de los caños, todos opinan sobre qué va primero y cuando se abre la lona, se encuentran los hongos remanentes de la última temporada, aunque nos hayamos quemado las manos limpiándola con lavandina. Todos terminan fastidiados, agotados y transpirados después de esas horas a pleno sol. Habría que elegir un día nublado para armarla, cuando estamos solos o con algún ayudante que alivie en la pesada tarea de cargar la caja con los caños y la lona desde el interior al medio del patio, que no es para cualquiera.

No hay que olvidar poner una base, que ahora sí se venden – hace unos años no venían – de lo contrario, al poco tiempo, los pastitos comienzan a irrumpir desafiantes, en el agua bajo los pies.

Si las piletas hubieran sido concebidas como rompecabezas, quizás fueran más fáciles de armar.

Hay que pensar, deducir, calcular, cuando no adivinar en qué sentido van los caños, cuáles poner primero, cuáles después y enhebrarlos en los canales de lona. Para esto, se podría aconsejar  que se apliquen unas gotas de algún lubricante en el extremo de cada tubo para acelerar la operación. Es común que el tubo se trabe a mitad del canal o tengamos las manos transpiradas y eso tampoco ayuda. Si toda esta operación se hace al rayo del sol, los caños se recalientan y se queman las manos. Si nos ponemos guantes, la tarea puede ser aún más difícil.

Felizmente, con los años quizás recordemos el procedimiento de memoria y hayamos pensado algunos trucos para que al cabo de un par de horas se la pueda empezar a llenar.

Pero, ay! también hay que mantener el agua limpia, vaciarla y….limpiarla.

Primera evidencia: con la boya de cloro no alcanza para mantener el agua limpia, el filtro chico saca poco y nada de suciedad, y el de arena es voluminoso y caro. Adicionalmente, en el fondo se acumulan varios tipos de  residuos que es difícil limpiar.

Ahora vienen cobertores para mantener el agua limpia por más tiempo. Si es una pileta chica, resuelven la cuestión. Pero si es una pileta grande, son mayores los problemas. Veamos: primero, hay que ponerlo entre dos personas – siempre y cuando  tengamos la precaución de guardar los broches de ajuste en algún envase antes que se pierdan en el pasto -. No falta la ocasión en que viene una tormenta fuerte, vuelan hojas de todo tipo y color y estamos solos en la casa. En tal caso, es mejor renunciar a poner el cobertor, si la pileta es grande o redonda, uno solo no puede.

Si viene la tormenta y hay más de dos personas en la casa se puede poner el cobertor, pero eso no es suficiente. Porque cuando queremos retirarlo después de la lluvia, o al día siguiente… también se necesitan dos personas. Si es una pileta grande o redonda, toda el agua caída se ha acumulado en el medio. Aún entre dos personas es difícil sacar el cobertor y los ganchos sin que caiga toda el agua de lluvia y las hojas adentro de la pileta. Es toda una odisea. En conclusión, el cobertor y los ganchos no sirven, si viene la tormenta, dejemos que el agua se ensucie, ya que, de todos modos, igual se va a ensuciar cuando saquemos el cobertor.

No obstante, se puede disfrutar, el análisis también debe atender lo positivo. La resistencia mecánica y a los rayos ultravioletas del recipiente es buena y el conjunto soporta el peso y el uso.

Pero a la hora de vaciarla, nos espera otra penuria más. Es que la salida del agua, según los modelos, está unos 3 a 5 cms. o más, por arriba de la base.

Si tenemos una bomba, intentaremos vaciarla por completo con ella, pero cuando queda poca agua, la manguera suele chupar aire, la bomba se des-ceba y se para. ¿Cómo extraer el agua remanente que no se puede sacar con la bomba ni haciendo sifón?. Hemos visto varias opciones según la imaginación de los usuarios: tirando y sosteniendo la base de la pileta para un lado y para otro tratando de que el agua supere el nivel del agujero y salga finalmente. Tarea ímproba si las hay. Poniendo una silla invertida o algo que haga declive hacia el orificio de salida por debajo del piso. O juntando con el trapo de piso y escurriendo en un balde, cosa que deja la espalda dolorida. Se puede poner una silla adentro de la pileta y hacerlo sentado. Igual la espalda y las manos quedan a la miseria. No es tarea para personas mayores.

Dijimos personas mayores. He aquí otro problema. No hay piletas de lona para personas mayores!. No sólo porque les cuesta entrar y salir. Aunque tengan una muy bajita, también es un problema pararse luego de haberse sentado adentro. Si los abuelos no están en forma para subir las piernas y levantarse de un tirón del suelo, no pueden tomar un baño fresco. Los nietos se bañan y los abuelos miran.

Finalmente, cuando llega el final del verano hay que limpiarla y desarmarla.

Si alguna vez nos asombramos con las piletas inflables chinas que toman forma mientras se van cargando de agua y pensamos “qué inteligentes los chinos”,  sufrimos nuestro merecido castigo. Sí, se llenaban con facilidad, pero cuando se vaciaban y había que limpiarlas…todas las paredes se venían abajo. Una persona debía sostener las paredes como podía, mientras otra, desde adentro, intentaba limpiarlas con lavandina. Uno tenía la tentación de sentarse en el medio para realizar la tarea, entonces se quemaba las nalgas con la lavandina que se iba chorreando de las paredes. Conclusión: la mayoría las tiró o las regaló.

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Sin proponérnoslo, hemos encontrado un atenuante:  todo el trabajo que lleva armar y desarmar la pileta de lona es mejor que limpiar la china. En la actualidad, estos mismos modelos chinos vienen con estructura sostén, lo que las equipara a los modelos locales.

No obstante, sea cual sea la marca o modelo, si de sustentabilidad del diseño se trata, habría que atender al menos dos grandes cuestiones, que son como dos caras de una misma moneda: cómo ahorrar agua y matenerla limpia por más tiempo. Si bien su uso dura tres meses al año, no hay índice de huella hídrica que se sostenga en estas condiciones de diseño. El cuidado del agua debiera ser responsabilidad intrínseca del fabricante, que así como es en la actualidad, es totalmente ineficiente. Además de mejoras en la forma de cubrirlas, podrían incluirse recomendaciones sobre el cuidado del agua y dosificación de los preservantes en las instrucciones impresas.

En familias con más de dos niños, aún con la boya de cloro, el agua no se mantiene limpia y en condiciones sanitarias más de 10 días. Calculemos que por una pileta de 3 x 2 x 0,80 se derraman a las cloacas o a la calle aproximadamente 4.200 lts cada 10 días. A la hora de pagar la factura del agua, el verano que viene, más de un usuario lo va a pensar.

A menos que tengamos un equipo de filtro, bomba y barre-fondo que cuestan …mucho más que una pileta de lona.

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De las principales etapas del Análisis de Ciclo de Vida: extracción de MMPP, producción, uso y descarte, es en la fase de uso donde se verifica una de las huellas más importantes que cuestionan su sustentabilidad. En tanto no es un producto pasivo, sino que tiene agua y conservantes como consumibles a lo largo de toda su vida útil, el enfoque prioritario de sustentabilidad debe ser puesto allí.

Llegado el momento de descartar una pileta, el usuario no encuentra otra posibilidad que colocarla en la vía pública para que el servicio de recolección lo disponga finalmente en un relleno sanitario.

En esta fase de descarte, el mayor impacto ambiental se produciría en el caso que el contenedor fabricado en poliester recubierto de PVC se quemara, ya que emite gases tóxicos en los basurales y emanaciones peligrosas para la salud al reciclar.

A pesar que la mayoría de los materiales consumen recursos no renovables en su fabricación, en la medida que los caños galvanizados, los vínculos plásticos y la propia lona se pueden recuperar para los mismos u otros fines, su impacto sería menor.

Las empresas podrían recuperar todo el material para su posterior reutilización, notificándolo en el packaging, en el manual de instrucciones o en su página web, con un servicio puerta a puerta que reforzaría la fidelidad del usuario con la marca, ya que se le puede ofrece una nueva con descuento. De esta manera, la empresa podría recuperar el material ya en desuso y trasladarlo a la planta de procesamiento. Variados diseños podrían aplicarse a esa recuperación.

Ahora sí, planifiquemos el próximo chapuzón…

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