DISEÑO SOSTENIBLE. Agregado de valor en productos mejorando la performance en su etapa de uso

El cuarto encuentro del Ciclo de Charlas Hablando de Diseño 2017, se llevó adelante en el Parque Tecnológico Miguelete. En esta oportunidad  el hilo conductor fueron casos de diseño de productos con menor impacto ambiental en la etapa de uso.

La charla estuvo encabezada por la Directora del INTI-Diseño Industrial Raquel Ariza, quién contó el trabajo que viene desarrollando y las vinculaciones con organismos españoles que la institución está concretando para incorporar modelos que les permitan a las empresas nacionales, contemplar aspectos medioambientales para el desarrollo de productos y nuevos negocios, y prepararse así, para su inserción en mercados internacionales.

Luego Maximiliano Zito, diseñador industrial – técnico del INTI, especializado en innovación sustentable, contó algunos casos de trabajo en los que se cuantificó el impacto ambiental de productos en la etapa de uso.

Es frecuente que las empresas identifiquen impactos ambientales en las etapas iniciales del ciclo de vida de un producto, tanto en la extracción de materias primas como en su transformación en productos finales. También y en algunos casos identifican problemáticas ambientales asociadas al descarte del producto. Por otro lado, los productos que se utilizan varios años y que requieren de consumibles (energía, agua, etc.), generalmente presentan los impactos ambientales más importantes en la etapa de Uso. Esta etapa raramente es tenida en cuenta por las empresas.  Los usuarios asimismo, también son actores preponderantes, ya que sus hábitos de uso modifican el impacto ambiental de los productos. Es entonces donde se pone de manifiesto la importancia de analizar esta etapa, dando a las organizaciones importantes oportunidades para innovar.

En la segunda parte de la charla se presentaron dos casos de empresas antagónicas desde su estructura hasta el modo de cómo abordar problemáticas con un común denominador: “la innovación en la etapa de uso del producto”.  En ambos  casos se puso de manifiesto que estas innovaciones en sus objetos incidieron en mejoras ambientales y ahorros económicos para el usuario.

Christian Navntoft, presidente de SolarMate, un emprendimiento que surge tras la necesidad de tener agua caliente en la playa sin costo -considerando a la fuente de energía que estaban expuestos-. Tras este “problema” un grupo de amigos se puso a trabajar en el desarrollo de un contenedor de agua que permitiera, a su vez, utilizar la energía solar para calentarla. Empiezan a trabajar en el diseño del producto, luego con el prototipo, a pensar cómo fabricarlo y también a desarrollar proveedores. Una vez resueltas estas instancias, salieron en busca de financiamiento. Y así, trabajando junto a la Universidad Nacional de San Martín, obtuvieron un FONARSEC que les permitió producir. Actualmente venden a través su tienda virtual y de representantes.

Alejandro Lynch, director de Ingeniería de KINGAGRO presentó la experiencia de cómo luego de una crisis, tuvieron que repensar su unidad de negocio; de producir mástiles en fibra de carbono para barcos a producir pulverizadores para el campo. Tras perder el mercado meta debían buscar un nuevo horizonte. Es así que aprovecharon su know how y sus capacidades para diseñar un nuevo producto para un mercado detectado. Estudiaron el sector, invirtieron, rediseñaron y ajustaron los prototipos. Además atendieron una demanda clave de los usuarios: necesitaban un Kit de reparación para solucionar problemas en el momento. De esta manera lograron, no sólo reemplazar el material tradicional -el acero-, sino también posicionarse con un producto que redunda en beneficios: prolongar su vida útil, ahorrar combustible por reducción de peso y mayor producción por reducción de pasadas de máquina en un campo. En la actualidad están produciendo a John Deere para todo el mundo.

Las preguntas de los presentes enriquecieron las exposiciones y permitieron pensar que no es necesario tener una gran estructura para entender que la sustentabilidad debe formar parte del negocio. Si observamos el modelo de economía circular se pueden detectar zonas de vacancia y encontrar soluciones que potencia el negocio considerando aspectos económicos, sociales y ambientales.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *